lunes, 24 de julio de 2017

INNOVACIÓN EN EDUCACIÓN

Últimamente, lo relativo a la "innovación" está sujeto a debate entre profesionales de la docencia. Especialmente, los enfoques metodológicos son centro de diferentes opiniones así como lo relativo a evaluación, contenidos o los deberes escolares.

Se define "innovar" como "mudar o alterar algo, introduciendo novedades". Es ahí donde concibo la innovación, no como cualquier novedad sin planificación, sino todas aquellas actuaciones que provocan que haya aprendizaje a partir de un contexto, unas necesidades, unas características, unas edades o etapas...etc. Creo que este sería el punto de consenso.

Utilizo método ABN para matemáticas, Flipped Classroom, Apendizaje Basado en Proyectos, Aprendizaje Basado en Problemas, cooperativo... pero siempre adaptándome a los parámetros antes citados y de acuerdo a nuestro proyecto educativo. Dar a todos lo mismo y de la misma manera he comprobado que no funciona.

No podemos negarnos a evolucionar, a mejorar y a reciclarnos porque trabajamos con personas a las que hay que diseñarles contextos adecuados de aprendizaje, que sean capaces de producir, de tratar la información...etc. Todo cambio supone un esfuerzo inicial pero que seguro después provocará una mejora en todos los sentidos.





Pero para estos cambios se necesita información, formación, coordinación y convencimiento, ya que de otra manera estaremos improvisando sin efectos en el aprendizaje. La mejora no significa dejar lo tradicional en favor de "lo nuevo" sino diseñar unos aprendizajes bebiendo de diferentes fuentes o experiencias. Sería cambiar, adaptar o modificar para mejorar, ya que muchas de las nuevas estrategias que se pueden implantar llevan bastante tiempo aplicándose o proponiéndose en educación.

He leído críticas a metodologías hechas desde el desconocimiento o prejuicios que se tienen sobre dichas actuaciones. El rigor en las opiniones debe estar siempre presente y teniendo en cuenta que la práctica siempre tiene (o debe tener) en cuenta al alumnado como eje principal, de ahí que nada sea blanco o negro sino que hay una gran escala de grises. Un ejemplo de ello es la controversia entre "memoria, sí y memoria, no". Mi opinión es que aprender de memoria para repetir sin entender no es aprendizaje, pero la memoria de carácter flexible, cognitiva y de aplicación es la que sirve para generar aprendizajes activos. 

No es más que un ejemplo de cómo trabajaría en el aula desde un apropiado enfoque metodológico que, además y muy importante, debe estar en conexión con la evaluación. Metodología y evaluación deben ir de la mano, no se entendería una sin la otra. Es una de las razones por las que todavía cuesta todavía trabajar por competencias que, por cierto, no debería considerarse como algo "nuevo" puesto que aparecen en el 2006.

También se habla de lo inapropiado de experimentar con niños y niñas, pero no se cuestionan prácticas inamovibles que no dan resultado. En la mayoría de ocasiones se trata de adaptar a nuestro contexto lo que ya se ha comprobado que ofrece resultados, contar con la experiencia de otros centros o de otros docentes, de ahí la necesidad de compartir y de un adecuado plan de formación.

Debemos buscar la solución a problemas reales y cotidianos como el enseñar a pensar, a reflexionar, al esfuerzo estructurado y guiado (cantidad no siempre es calidad), al espíritu crítico, a la significatividad del aprendizaje, a compensar dificultades provocadas con contextos desfavorecidos... etc. Negarnos a buscar solución y hacer "lo mismo de siempre desde hace veinte o treinta años" es el verdadero perjuicio para el alumnado.






No se trata de buscar recetas mágicas sino prácticas que produzcan aprendizajes. Es importante compartir, leer, debatir, probar, exponer... como medio de formación para que la innovación no quede como una prueba puntual descontextualizada. 

Para terminar, volver a insistir sobre una idea ya expresada: si no cambiamos la forma de evaluar, de concebir la evaluación con un importante peso formativo, todo cambio o mejora en la metodología no tendrá incidencia en el aprendizaje. Para esta relación entre metodología y evaluación hemos propuesto un diseño de los indicadores de evaluación, convertirlos en aliados dentro de la UDI más que en "enemigos" dada su cantidad. El éxito de una metodología debe estar basada en evidencias de aprendizajes y estará fundamentada en la evaluación (diseñada para identificar resultados, progresos, tomar decisiones...).



viernes, 30 de junio de 2017

LA ZANAHORIA, EL HUEVO Y EL CAFÉ

Aunque este blog tiene entradas relacionadas con la Educación, hay artículos que bien pueden aplicarse a diferentes ámbitos y contextos de la vida diaria. En este caso, todo cambio o innovación tendente a la mejora de la práctica educativa supone un reto importante con muchas dificultades que hay que ir superando.

El siguiente cuento es una historia que bien puede aplicarse a este contexto o, como ya he comentado, a cualquier otra situación personal. Mi experiencia ha sido el utilizarlo en uno de los cursos de formación sobre competencias clave en educación; teniendo la suerte de compartir ponencia con José Antonio Gil Vega que fue la persona que hizo llegar esta inspiradora historia a todos los asistentes.


Érase una vez la hija de un viejo hortelano que se quejaba constantemente sobre su vida y sobre lo difícil que le resultaba ir avanzando. Estaba cansada de luchar y no tenía ganas de nada; cuando un problema se solucionaba otro nuevo aparecía y eso le hacía resignarse y sentirse vencida.

El hortelano le pidió a su hija que se acercara a la cocina de su cabaña y que tomara asiento. Después, llenó tres recipientes con agua y los colocó sobre fuego. Cuando el agua comenzó a hervir colocó en un recipiente una zanahoria, en otro un huevo y en el último vertió unos granos de café. Los dejó hervir sin decir palabra mientras su hija esperaba impacientemente sin comprender qué era lo que su padre hacía. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café.

Miró a su hija y le dijo: "¿Qué ves?”. "Zanahorias, huevos y café", fue su respuesta. La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Le quitó la cáscara y observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su dulce aroma. Humildemente la hija preguntó: "¿Qué significa esto, papá?"

Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo. Pero habían reaccionado en forma muy diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. El café sin embargo era único; después de estar en agua hirviendo, había cambiado el agua.




"¿Cual eres tú?", le preguntó a su hija. "Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿Cómo respondes? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? ¿Poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, o un despido, te has vuelto dura y rígida? Por fuera eres igual pero, ¿cómo te has transformado por dentro?

¿O eres como el café? El café cambia el agua, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren.

Y tú, ¿Cuál de los tres eres?


martes, 18 de abril de 2017

EN EL AULA...¡HABLA!

Sirva esta breve entrada como complemento a la de expresión oral y a la de metodología cooperativa. Se pretende dar importancia a que el alumnado hable en clase; y lo haga como parte importante de su aprendizaje, tomando un papel activo que le permita desarrollar su autonomía, su responsabilidad, su capacidad de aprender a aprender.

Tradicionalmente se ha tomado el aula como espacio (y momento) de exposición por parte del docente para después realizar ejercicios (no actividades o tareas). Una metodología más activa fomenta la retroalimentación y, por tanto, la participación de cada niño o niña.

Perder el "miedo" a preguntar, a exponer, a tratar la información, a equivocarse... facilita la implicación del alumnado. Todo ello potenciando las destrezas lingüísticas y el razonamiento como ejes de la propia evolución en el proceso de aprendizaje.


domingo, 5 de marzo de 2017

EL RECURSO DE LA EXPOSICIÓN ORAL

La expresión oral es la forma natural e inmediata que tenemos para comunicarnos. Tradicionalmente, en las aulas se ha dejado a un segundo lado siendo el docente el que más habla y con el alumnado escuchando. Promover la expresión oral implica adaptar la metodología, como ya se propone en la entrada sobre aprendizaje cooperativo.

Dando un paso más y como tarea final, o como actividades de clase según enfoque, la exposición oral ofrece multitud de posibilidades para afianzar los aprendizajes. Todo ello tomando la competencia lingüística, y en concreto la comunicación, como destreza esencial que posibilite adquirir el resto de aprendizajes en cualquier área. No estamos hablando solamente del área de lengua sino que sería aplicable a todas las áreas, ya que los propios indicadores repiten muchos conceptos como “explicar”, “exponer”… favoreciendo la implicación en un esfuerzo intelectual







Sin entrar en la propia didáctica, podemos organizar por bloques algunas de las múltiples ventajas que nos ofrece:


DESARROLLO DE LA COMUNICACIÓN
  • Como se ha citado, la comunicación oral es la forma natural y más habitual que utilizamos, por lo que potenciarla desde el aula debe ser algo necesario.
  • Favorece la adquisición y desarrollo de un vocabulario más rico. La persona que expone o explica tratará de no ser repetitivo o pobre en su discurso.
  • Cuando nos explican un nuevo aprendizaje podríamos caer en el error de que repetirlo tal cual no los han contado pueda parecer que ya está asimilado  (memorización repetitiva sin sentido). El exponerlo supone reorganizar el discurso y, por lo tanto, una mejor y más eficiente asimilación.
  • Relacionado con la naturalidad de la comunicación oral, el exponer o explicar también facilita que el mensaje llegue con más rapidez.

PENSAMIENTO Y COMPRENSIÓN
  • Al exponer, el docente es capaz de identificar el pensamiento del alumnado. Con ello conseguimos adaptar  mejor el proceso enseñanza y aprendizaje. Cuando el alumnado habla se sabe cómo razona y cómo piensa.
  • Por otra parte, un esfuerzo mental para exponer estimula el pensamiento creativo
  • Lógicamente, se mejora la memorización. No una memorización repetitiva sin sentido, sino una memorización flexible con estructuras cambiantes y diferentes a la que se presentaron por el docente.
  • Si hablamos de memorización flexible, hablamos de una adecuada comprensión. Al exponer debemos hacerlo comprendiendo lo que decimos, lo que explicamos. En este sentido, la guía del maestro o maestra es fundamental.



TRATAMIENTO DE LA INFORMACIÓN Y ESTRATEGIA PARA EL ESTUDIO

Preparar una exposición supone demostrar  habilidades para seleccionar, ordenar,  analizar y sintetizar la información. Además del beneficio en sí que todo ello produce, podemos relacionarlo con una óptima herramienta de estudio para cualquier asignatura. Aunque no se exponga, si se prepara como si se expusiera supondrá una mejora considerable de la técnica de estudio.

Un esquema es una buena estrategia de estudio siempre y cuando se haga para explicarlo. Al explicar se darán cuenta de qué es lo que están bien hecho, de lo que saben o de aquello de lo que tienen dudas.

Los psicólogos Jeffrey Karpicke y Janell Blunt defienden que la técnica de aprendizaje que produce mejores resultados consiste, precisamente, en explicar lo que se ha aprendido más que en encerrarse a releer

UTILIZACIÓN DE RECURSOS
  • A exponer tenemos que utilizar y elaborar materiales didácticos (dependiendo del curso en que estemos). Utilizar la pizarra, cartulinas a modo de mural, fotografías, objetos… son recursos que pueden apoyar las explicaciones.
  • Y, por supuesto, las TIC pueden cobrar gran importancia. Imágenes, presentaciones con Powerpoint o Impress, utilización de la PDI... son ejemplos básicos con los que se puede contar. Siempre evitando que la exposición se convierta en una lectura de lo que pone en la pizarra o mural utilizado.
El simple hecho de prepararlos ya supone un adecuado tratamiento de la información que favorecerá la asimilación de los aprendizajes.

AUTOCONOCIMIENTO

Las posibilidades de retroalimentación, del fomento de la autoevaluación o coevaluación en base a unos criterios es otro de los grandes potenciales que ofrece la exposición oral
Ayuda a comprender no sólo la temática que se esté exponiendo sino las propias dificultades o dudas. Cuántas veces hemos explicado algo en clase y todo el alumnado dice haberla entendido, pero si se le pide que la explique empiezan a aflorar las dudas y darse cuenta que hay algunas importantes.

“Una clase en que se hable es una clase en la que se aprende”

Como se ha dicho al principio, no vamos a entrar en la didáctica de la expresión oral pero sí se necesitan criterios claros y que sirvan para ofrecer una adecuada evaluación formativa:


Rúbrica de expresión oral básica



Rúbrica de expresión oral

De manera general, podríamos citar algunos puntos a considerar al preparar una exposición oral:
  • Tener conocimientos de aquello que se va a exponer, solventar la dudas
  • Elaborar guion como guía  y organizar la información
  • Ensayar en voz alta (grabarse en vídeo también es efectivo)
  • Hablar despacio para que el público vaya entendiendo, vocalizar,  pronunciar y relacionar ideas. Uso de un lenguaje rico y de ejemplos variados
  • El ejemplo de aquello que se explica es necesario, pero no debe sustituir a la propia explicación genérica.
  • Postura y manejo del cuerpo evitando la rigidez o el balanceo repetitivo
Paul Roeders  afirma que exponiendo se puede llegar a aprender hasta un 70% en comparación con otros canales :
  • Leyendo un 10%
  • Escuchando un 20%
  • Observando un 30%
  • Observando y escuchando un 50%
  • Descubriendo, procesando, sistematizando y exponiendo un 90%




Hacer exposiciones orales no es “preparar powerpoints”, como me dijeron una vez, sino que va mucho más allá como espero que se haya podido ver en este artículo. Y siempre desde infantil hasta los cursos más altos será algo fascinante, y el alumnado se considerará parte activa de su aprendizaje

lunes, 9 de enero de 2017

LAS COMPETENCIAS EN LA NORMATIVA

El enfoque competencial de la enseñanza viene dado ya en el año 2006 con la implantación de la LOE, así como en el RD 1513/2006 de 7 de diciembre. Andalucía lo concreta en el 2007 (Artículo 6.2 del Decreto 230 de 31 de julio). Actualmente, la ya conocida LOMCE, el Decreto 97/2015 de 3 de marzo y la Orden de 17 de marzo de 2015 desarrollan las competencias clave en el ámbito educativo.

Más de una década de aplicación de las competencias y todavía son muchas las dudas que aparecen. En un primer momento debido a que por una parte estaba todo el desarrollo curricular y, al final, aparecían las competencias con las que debíamos evaluar. Sería el propio centro el que debía diseñar un proyecto en el que se incluyeran indicadores para llevarlas a cabo. 

Quizás porque había un desconocimiento en este sentido, de manera general no se desarrollaron proyectos que tuvieran en cuenta dichas competencias y es entonces cuando, con la LOMCE, en Andalucía se desarrollan los indicadores de evaluación. Cuyo cometido, con más o menos acierto, es diseñar actividades y evaluación de acuerdo a una metodología competencial. Sea o no esto así, en un artículo anterior expongo una propuesta de tratamiento de indicadores para huir de una "educación estandarizada".

El sentido de este artículo es dar una visión de cómo la actual normativa educativa trata las competencias y dar respuesta a muchos de los obstáculos que se argumentan cuando hay reticencias o dificultades para incluirlas en el día a día.



TRABAJAR CON INDICADORES DE EVALUACIÓN

Los INDICADORES DE EVALUACIÓN vienen citados en la Orden de 17 de marzo de 2015 sobre desarrollo del currículum en Andalucía. Se explican como concreción y secuenciación de los estándares de aprendizaje evaluables a final de Etapa, complementándolos con procesos y contextos de aplicación. La integración de estos elementos en diversas actividades y tareas genera competencias y contribuye al logro de los objetivos propuestos.




La gran controversia creada en torno a la aplicación de los estándares está justificada por ser muy numerosos (imposible aplicarlos) y por otorgar una rigidez en el diseño que no facilita el contextualizar o adaptar el proceso de enseñanza y aprendizaje. Desde el diseño que se propone desde los indicadores podemos tratarlos de forma que tengan una aplicación real y práctica adecuada al contexto y alumnado en el que nos movamos.

Partimos de la base de que no podemos alcanzarlos todos y que no podemos aplicarlos siempre de manera literal, por lo que eliminaríamos el "estrés curricular" que nos provoca el "querer darlo todo a toda costa", eliminando uno de los obstáculos que se argumentan para trabajar por competencias. Se puede dar un enfoque competencial desde pequeñas actividades del día a día. La crítica a la normativa no puede ser un freno a una mejora, no puede ser "el seguir haciendo lo mismo de siempre".



Con esta propuesta para tratar los indicadores, que deben derivar de los criterios de evaluación, se pretende NO ESTANDARIZAR LA EDUCACIÓN, dando a todos lo mismo y sí trabajar a favor de las características del alumnado que tratemos, del entorno, de lo que se persiga que asimilen... Siempre respetando que el enfoque sea competencial y no mediante contenidos aislados sin aplicación ni significatividad. Como dice la citada Orden en su artículo 4:

"El objeto central de la práctica educativa es que el alumnado alcance el máximo desarrollo de sus capacidades y o el de adquirir de forma aislada los contenidos de las áreas, ya que estos son un elemento del currículum que sirve de instrumento para facilitar el aprendizaje"








Por último, se facilita un enfoque formativo y criterial de la evaluación, dotando al indicador de niveles de adquisición y, por tanto, la posibilidad de plantear ejercicios, actividades y tareas más acordes con la situación real del alumnado siendo capaces de identificar el progreso de su aprendizaje (y el docente de diseñar la enseñanza).